Nuevo estudio plantea que una nube de polvo intensificó el calor que siguió al impacto de Chicxulub

Una nueva investigación científica propone una explicación sobre cómo el impacto del asteroide de Chicxulub pudo provocar rápidamente la muerte de numerosos dinosaurios y otras especies del Cretácico.
El estudio, publicado en Journal of Geophysical Research: Biogeosciences, sostiene que una nube global de polvo fino habría impedido que el calor generado después del impacto escapara hacia el espacio. Como consecuencia, parte de esa energía regresó hacia la superficie terrestre en forma de intensa radiación térmica.
Una nube que habría actuado como una tapa
El asteroide, de entre 10 y 15 kilómetros de diámetro, impactó hace aproximadamente 66 millones de años en la actual península de Yucatán, México, formando el cráter de Chicxulub.
La colisión vaporizó más de mil kilómetros cúbicos de roca, suelo y otros materiales. Parte de ese material se condensó en pequeñas gotas de roca conocidas como esférulas, las cuales se calentaron durante su regreso a través de la atmósfera.
Según los investigadores, el polvo más fino permaneció suspendido alrededor del planeta y actuó como una capa aislante. La profesora Alexandria Johnson, coautora del estudio, comparó este fenómeno con “la tapa de una olla”, debido a que habría atrapado cerca de la superficie gran parte del calor producido por la caída de las esférulas.
Radiación térmica e incendios
Los modelos desarrollados por el equipo indican que los animales que permanecieron expuestos pudieron recibir una dosis de radiación térmica extremadamente elevada. Esa energía habría sido suficiente para quemar tejidos, encender vegetación seca y favorecer incendios de gran extensión.
Los organismos capaces de refugiarse bajo tierra, sumergirse en aguas profundas o encontrar otras formas de protección habrían tenido mayores posibilidades de sobrevivir a este episodio inicial.
Sin embargo, los científicos advierten que el calor no fue necesariamente la única causa de la extinción. El impacto también produjo terremotos, tsunamis, incendios, contaminación atmosférica y una prolongada reducción de la luz solar.
Del calor extremo al invierno global
Después de la fase de intenso calor, el polvo y otras partículas permanecieron en la atmósfera, reduciendo la llegada de luz solar. Esto habría provocado un enfriamiento global, afectado la fotosíntesis y causado el colapso progresivo de las cadenas alimentarias.
La investigación refuerza la hipótesis de que la extinción del final del Cretácico fue producto de una combinación de fenómenos sucesivos, y no solamente de la explosión o la onda expansiva inicial.
Los autores reconocen que todavía se necesitan nuevas evidencias geológicas y paleontológicas para determinar cuánto contribuyó este mecanismo térmico a la desaparición de los dinosaurios no avianos.
Fuente: Universidad Purdue y estudio publicado en Journal of Geophysical Research: Biogeosciences.